El Capitán Lorenzo y su pandilla al rescate


 - ¡A navegar!, ordenó el Capitán Lorenzo.

- ¡A nadar!, gritaron las sirenas Andrea, Marta y Silvia

- ¡Sigamos al Capitán Lorenzo!, dijeron Marita, German, Andrés, Coco, Pepe y Toto.

Todos menos las tres sirenas, abordaron el barco, alinearon las velas y partieron rumbo a la tierra de Nunca Jamás.

El Pirata Barbarroja se había llevado la torta de cumpleaños de Lorenzo y el Capitán Garfio conocía su escondite en Nunca Jamás y allí los estaba esperando.

Debían recuperar la torta del Capitán Lorenzo antes de que sus amigos vinieran a festejar su cumpleaños.

- ¡Miren allí!, señaló German.


Parado en la playa de Nunca Jamás estaba el Capitán Garfio, con cara muy seria.

Barbarroja está escondido en la Montaña Embrujada, dijo muy compungido.

Nadie sube allí, agregó.

- ¡NOSOTROS LO HAREMOS!, dijeron.

Todos subieron a un bote, lo rociaron de polvos mágicos dorados y remando por el aire llegaron al
escondite del Pirata Barbarroja.

Las sirenas se sentaron sobre unas rocas y cuando el pirata las vio, se acerco y pregunto:
 - Están muy lejos del agua ¿necesitan algo?.

- ¡Si! ¡Agua para nadar!.

El capitán Lorenzo aprovechó la distracción de Barbarroja y lo empujó muy fuerte a una gran cueva y mientras sus amigos recuperaban la torta, tapó la entrada con una roca gigante.

El Capitán y sus compañeros de aventura volaron hasta el barco y desde allí navegaron hasta la casa de Lorenzo con la torta bien resguardada y muchas monedas de oro para enriquecer su tesoro.

Pronto llegaron sus amiguitos para festejar el cumpleaños número 3 de Lorenzo.

Todos estuvieron muy contentos: jugaron, bailaron, soplaron las velitas y cantaron


¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS LORENZO!!!
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