Kobis y el Gran Tiburón

Un día no muy lejano, salí a recorrer mi mar tranquilo, cuando veo llegar muy apurados a todos los peces de mi vecindario.

- ¡Viene un tiburón!, gritaban.
- ¡Corre Kobis, corre!. ¡No dejes que te atrape!.

El Gran Tiburón los seguía desde muy cerquita.

¡TODOS ESTÁBAMOS EN PELIGRO DE SER COMIDOS!


Tanto me asusté, que no pude moverme...

¡Abrió su boca grandota y yo me achiqué por el miedo!

- ¡Ay!, se quejó el tiburón. ¿Me puedes ayudar, por favor?, preguntó.

- ¡Sí!. ¡Claro!, contesté todo asustado.

- Tengo un diente flojo. No lo puedo sacar y ¡Nadie me quiere ayudar!, dijo el tiburón.

- ¿No me vas a comer?, le pregunté.

- ¡¡¡No!!!. Ya soy muy viejito. Sólo como algas y hierbas del fondo del mar, me contestó.

Así que me acerqué a su boca grandota y con un fuerte coletazo le quité el molesto diente.

- ¡Gracias! me dijo y se fue contento a su mar profundo.

¡¡OTRO NUEVO AMIGO PARA MÍ!!


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