A jugar, a jugar

El papi de Lorenzo llegó de trabajar y le trajo muchas sorpresas de regalo.

Una pelota de colores, un muñeco con música, y muchos besos y cariñitos.

Como todavía brillaba el sol, salieron a jugar al jardín.

Los dos corrieron  mucho y como se reían muy fuerte, despertaron de su siesta a Cati y a La Chanchi, que se sumaron al juego.

Loco Grillo, que también dormía la siesta refunfuñó, porque no se quería despertar.

Loco Grillo se tapó la cabeza con una hojita y siguió durmiendo.

¡LORENZO JUGÓ TODA LA TARDE CON SU PAPI!
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